Vecinos

Sentada frente al ordenador, escucho unos golpes secos que se repiten una y otra vez. Aflojo la música para intentar identificar de dónde vienen. Parece que provienen de la pared de mi pequeño estudio, desde donde me encuentro ahora mismo. No logro entender quién puede dar esos golpes, ya que esa pared da a la escalera del vecindario y no al piso de ningún vecino. Salgo a hurtadillas del estudio y con un sigilo digno de cualquier maruja, me asomo a la mirilla de la puerta de la calle. Un escalofrío recorre mi columna vertebral cuando descubro la realidad. No hay nadie tras la pared del estudio, pero los golpes siguen sonando. Giro sobre mis talones y apoyo la espalda en la puerta de la calle. Los golpes continúan y cada vez se notan más cerca de mí. El ensordecedor timbre de la calle se introduce en mis oídos a la vez que suelto un grito ahogado. Vuelvo a asomarme por la mirilla y descubro mi vecino de abajo con cara de pocos amigos. Suspiro para intentar calmarme y abro la puerta.

vecinos– Por favor, te pediría que dejaras de golpear la pared. Mi mujer intenta dormir la siesta y entre la musiquita y los golpes, no lo consigue –me dice mi anciano y adorable vecino con su amabilidad habitual.

– Lo siento, señor Vicente, pero no soy yo quien está dando esos golpes. –contesto, intentando poner mi mejor cara

– ¿Cómo que no? Solo puedes ser tú, que me tienes harto con el escándalo que hay siempre en tu casa. Que cuando no son tus tacones, es la secadora y cuando no, el secador de pelo.

Ya está otra vez reprochándome… Por más que he intentado decirle que son los ruidos típicos de alguien que está vivo y se mueve por su casa, no entra en razón. En la última discusión que tuvimos, le mandé a que se fuera de hermitaño a la montaña. Lástima que no me hiciera caso.

-Vamos a ver, señor Vicente, ¿no ve que si estoy hablando ahora mismo con usted, no puedo ser yo la que esté dando estos golpes?

– Seguro que tienes a alguien por ahí dentro golpeando la pared para molestarme. –me dice señalándome con su dedo acusador.

– Si, claro, he contratado a una persona única y exclusivamente para hacerle la vida imposible a mi vecino. –digo con sorna.

De pronto, los golpes cesan. Mi vecino y yo nos miramos en silencio esperando nuevos acontecimientos. El dedo acusador del señor Vicente vuelve a levantarse hacia mí mientras escucho un “que no vuelva a ocurrir”. Mi vecino gira sobre sus pasos y baja a su piso cerrando la puerta sonoramente.

Entro en casa rendida ante lo que ha pasado. No tengo ganas de buscarle un sentido a esos golpes, así que vuelvo a mi estudio y subo el volumen de la música mientras me siento frente al ordenador. Y entonces ocurre. Los golpes vuelven, pero esta vez de una manera más y más brusca. Siento que en cualquier momento va a caerse la pared del estudio sobre mí. Mi corazón se acelera a la misma velocidad que se aceleran los golpes. Cada vez estoy más inquieta. Me levanto del ordenador, busco las llaves y salgo huyendo despavorida de mi casa. Bajo las escaleras a toda prisa. Paso de esperar al ascensor, no hay tiempo. ¿Y si se trata de un espíritu que quiere hacerme algo malo? ¿O y si alguien me quiere robar y está intentando entrar en mi casa haciendo un agujero en la pared? Cuando llego a la planta de abajo, se me hiela la sangre. Noto cómo mi cara se ha quedado pálida por completo. Frente a mí, la mujer del señor Vicente, martillo en mano, golpea con todas las fuerzas que le quedan a su edad, la pared que hay justo debajo de mi estudio. Y yo no sé cómo reaccionar. Me quedo sin palabras ante la escena. El señor Vicente, a su lado, le anima con un “Muy bien Pepa, más fuerte, que hay que echar a la vecina como sea”. Y yo, que no sé si reír o llorar, que no sé si pellizcarme para confirmar que estoy despierta, que no sé si pincharme para ver si sale algo de sangre, doy media vuelta y subo las escaleras mientras me debato entre llamar a la policía, al manicomio o hacer las maletas y huir cuanto antes de allí.

Anuncios

1 Comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s