Discriminación positiva

Llego a mi lugar de trabajo puntual como un reloj. Entro en esas grandes oficinas donde trabajo desde hace tantos años. Tras saludar cordialmente a todos, entro en el pequeño almacén donde tengo mi uniforme y mis trastos de limpieza. Al salir de él, me recojo mi larga melena en un moño y me voy directamente a limpiar la sala de juntas sin perder un minuto. Cuando trabajaba más horas me daba tiempo a limpiarlo todo a fondo. Sin embargo, desde que me las redujeron y con ello el sueldo, tengo que hacerlo todo en la mitad de tiempo.

El director de la oficina, un hombre soberbio, déspota y clasista, me saluda como si yo fuera la reina de Saba. Será tonto el tío… Se pensará que no me doy cuenta que me discrimina positivamente. Me lleva entre algodones porque “pobrecita de mi, solo soy la mujer de la limpieza”. Todos le tienen respeto, o miedo, no lo sé. Yo le sigo el rollo porque no me queda otra, pero no le tengo miedo. Me siento mejor persona que él aunque sea más pobre. Aunque mis herramientas de trabajo sean la escoba y el trapo del polvo. Aunque mi uniforme sea una bata de limpieza.

Llegan unos señores con traje a la recepción y preguntan por él. La sala de juntas debería estar impecable para la reunión, pero como me han reducido las horas, pues no me da tiempo a terminarla, qué le vamos a hacer. Deben ser unos clientes porque se pone nervioso.

Me llama a su despacho para avisarme que todo debe estar recogido y limpio lo antes posible. Vienen personas muy importantes y no pueden verme pululando por ahí. Debo desaparecer cuanto antes. ¿Personas importantes? ¿Acaso yo no lo soy? Sonrío. Ha llegado mi momento. El momento de poner a prueba esa discriminación positiva que siempre ha tenido hacia mí.

– Señor Torres, me va a disculpar, pero a mi no me da tiempo a tenerlo ya todo limpio. Me queda un rato en la sala de juntas. Tengo que pasar la aspiradora que, ya sabe usted que ayer con el catering que hubo, se ha quedado todo hecho una pocilga. ¿No dice siempre usted que yo soy una persona muy importante para esta empresa?
– Verás Manuela. Estos señores… Bueno, estos señores… Son muy importantes.
– ¿Más que yo? -digo divertida. Quiero ver hasta dónde es capaz de llegar.
– En estos momentos… Verás Manuela…. Son mis jefes y…
– Ya veo, tiene usted que hacerles la pelota, ¿no? –quiero ver hasta dónde es capaz de consentirme

– Lo siento, pero no pueden verte por aquí

– ¿Por qué no? ¿Tan fea soy? –Digo divertida –Verá señor Ortiz… Es que resulta que para mi estos señores no son importantes. Son iguales que usted. E igual que yo. Si tan importante soy yo en esta empresa, como dice siempre, hará esperar unos minutos a esos señores para que me de tiempo a limpiar la sala. Si no, ya puede dejarlos entrar pero la mierda seguirá ahí. Usted mismo.

discriminación positivaSalgo airosa de su despacho y voy directa hacia la aspiradora. La enciendo, desobedeciendo sus órdenes, y me pongo a cantar mientras los jefazos me miran desde la recepción. Veo cómo el señor Torres les saluda y les pide esperar cinco minutos mientras les ofrece un café. La recepcionista me sonríe de reojo. Le devuelvo esa sonrisa confidente. Termino enseguida y salgo con mi aspiradora en la mano. Sé que no debería haber desobedecido una orden, pero también sé que no me gusta que me discriminen, ni positiva ni negativamente. Hoy le he dado una lección al señor Torres. Ahora queda esperar su reacción. Me voy tranquila a casa esperando que mañana me traten como una más. Para bien y para mal. Mañana sabré si seré amonestada por mi desobediencia de hoy o si, por el contrario, seguiré siendo, para siempre, la pobrecita señora de la limpieza.

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5 Comments

  1. Vaya, espero que no la despidan tal y como está el patio. Una historia muy bien escrita, me ha encantado la fuerza del personaje principal. Esa chica de la limpieza y toda la personalidad que la envuelve. Seguiré leyéndote. Merece la pena. Un saludo!

  2. Este periodo que estamos pasando desde hace unos años, Yo lo llamo ” la censura del estado del bienestar”, (van con la tijera recortando todo). Nos traerá incógnitas en el futuro y la gente , como esta señora de la limpieza, se acabará hartando y me parece lógica esa reacción. Muy bien descrita la situación y el personaje Cris

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