Un gran corazón

Hoy hace un año que me echaron de mi trabajo y pensaba escribir un post sobre ello, pero algo ha hecho que eso quede en una estupidez. Hoy todas mis energías están puestas en un gran corazón. Un gran corazón que nos tiene el alma en vilo a toda la familia. Un gran corazón que hoy ha fallado dos veces y que hoy se encuentra en estado crítico, al igual que nuestros nervios, nuestras caras y nuestras uñas. Hoy, ese gran corazón lucha por su vida.

Hace dos días, una panda de seis locos masacraba un colegio llevándose por delante a 130 pequeños inocentes y quemando vivas a sus profesoras delante de ellos. Políticos corruptos y miembros de la realeza se llenan los bolsillos robando al pueblo. Su pueblo. Ése que le da de comer. Curas pederastas acampan a sus anchas por la vida sin un ápice de remordimiento. Maltratadores y violadores viven tranquilos sabiendo que sus mujeres nunca les denunciarán por temor a las represalias. Gente sin escrúpulos hace la vida imposible a diario a sus trabajadores solamente por sentir el poder que un puesto laboral les da. Asesinos, como los de Marta del Castillo, se ríen de la justicia jugando al escondite mientras el Gobierno agota todos sus recursos para encontrar un cuerpo. Traficantes de mujeres se hacen de oro a costa de falsas promesas que inocentes chicas llegan a creer solamente por querer salir de su desesperada situación.

A ellos no les da un ataque al corazón. A ellos no les pasa. Porque para ello, primero hay que tener corazón. O tenerlo pero además hacer uso de él. Porque si algo me queda claro con todo este asunto es que el corazón se estropea de tanto usarlo. Por eso a él le ha ocurrido. Y no solamente una vez, si no dos veces seguidas. Porque solamente quien tiene un gran corazón puede aguantar algo así. Porque solo un gran corazón como el suyo puede sobrevivir. Confío. Confío en él porque no puede ser de otra manera. No puede ser que a asesinos, violadores, corruptos, tiranos, maltratadores y pederastas no les pase nada y en cambio a él sí. Eso no es justicia. Ese gran corazón debe seguir latiendo por muchos, muchos años más. Porque los grandes corazones, las grandes personas, deberían tener el privilegio de vivir durante muchísimo tiempo. Al fin y al cabo, son los que hacen que este mundo, sea un lugar mejor.

 

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