Querer es poder

Llevo unos días de bajón creativo. Quizás sea porque tenemos las navidades a la vuelta de la esquina o quizás sea porque tengo mil cosas en la cabeza con mil proyectos que estoy tirando para adelante. Sea como sea, el caso es que últimamente no se me ocurren historias para escribir. Y eso es un problema cuando tienes un blog de escritura, todo hay que decirlo. Por más vueltas que le doy, no sé de qué hablaros en el siguiente post. Mi musa ha decidido irse de vacaciones a las Islas Caimán. Será que le gustan las navidades tan poco como a mí y ha decidido huir. Así que, llegados a este punto, he decidido hablaros de mis proyectos.

De todos es sabido que desde que me quedé en paro hace ya casi un año, me he visto en la obligación de reinventarme a mi misma. Y como dicen que no hay mal que por bien no venga, más que reinventarme, he descubierto facetas que ni yo misma conocía. Se podría decir que soy una mejora de mi yo de hace un año. Cuando el gusano creyó morir, se sorprendió convirtiéndose en una mariposa. Ése es el lema de mi blog. Pues he aquí una mariposa que hace unos meses creyó morir. Si alguna cosa buena ha tenido este año (malas, unas cuantas), es precisamente el hecho de ir convirtiéndome poco a poco en esa mariposa que ansío ser. Está claro que de momento esas nuevas facetas no me dan de comer, pero me llenan. Me llenan y me motivan de tal manera que cada vez que me pongo a ello, aparece una sonrisa en mi cara de oreja a oreja. Mientras el trabajo que me da de comer no me motiva, el que no me da de comer, me llena hasta la saciedad. Uno me llena el estómago. El otro, el alma.

Hace unos días estuve en una ponencia sobre Social Media con una de mis mejores amigas de la universidad. Otra soñadora como yo. Jugamos a imaginarnos que somos socias y nos motivamos diciéndonos que nosotras podemos hacerlo, que estamos capacitadas y que un día lo conseguiremos. El caso es que ahí estábamos, las dos soñadoras, escuchando a los ponentes hablar sobre Social Media cuando de pronto, uno de ellos nos describió a la perfección. Entendía nuestros temores, nuestras ansias de evolucionar, nuestros handicaps e incluso conocía cómo nos sentíamos cuando le soltamos a los demás la temida frase “quiero trabajar por mi cuenta”. Frases como “vives en un mundo de fantasía” o “no es tan bonito como parece”, retumbaba en el salón de actos mientras todos los que estábamos allí nos sentíamos identificados con ellas. Mi “socia” y yo nos mirábamos de vez en cuando con una cara que decía: “tía, me siento tan identificada…”

Querer es poder

Dicen que mal de muchos consuelo de tontos, pero el caso es que no me sentí sola. Vi con claridad que no todos hemos venido a este mundo para seguir a las masas. Algunos vamos por libre. Y es algo bonito. No es descabellado ni malo soñar con querer vivir el resto de tus días haciendo lo que te gusta. Al fin y al cabo solo tenemos una oportunidad para vivir, lo he dicho muchas veces en este blog. Yo no pienso desaprovechar mi única oportunidad de vivir haciendo algo que no me gusta sólo porque tenga que ingresar un sueldo cada mes.

El trabajo que me llena el alma y no el estómago, me ha hecho ser más autodidacta, espabilada, curiosa y trabajadora si cabe. Hasta el punto de perder horas de sueño, horas de estar con mi pareja y horas de descansar en el sofá viendo la tele solo por hacer lo que me gusta. Hasta el punto de ofrecerme para llevar a cabo toda una campaña de publicidad a un grupo de escritoras de manera gratuita. Hasta el punto de darles unas clases prácticas de Social Media solo por el gusto de enseñar a los demás lo que yo sé hacer. Hasta el punto de llegar a mi casa a las tantas de la noche por estar en ponencias de donde he salido súper motivada. Hasta el punto de no poder dormir dando vueltas en la cama porque se me ha ocurrido una genial idea para hacer difusión de mi blog. Y todo ello, llevado con ilusión, hace que ni siquiera pueda considerarlo trabajo. Y no porque no lo sea, ni porque no ingrese, sino porque, como dijo Einstein, si cuando estás haciendo algo, se te olvida comer, significa que estás haciendo lo correcto.

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4 Comments

  1. ¡Así se habla, Cris!
    Los sueños nunca deben perder de vista. Son lo que nos hace levantarnos a pesar de todo.
    Tu texto transmite optimismo e ilusión, algo difícil de conseguir en estos tiempos. Motiva.
    Me alegro de leer lo que estoy leyendo. Yes, you can , darling. You are starting to see some light at the end of the tunnel.

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