Una mujer nueva

Veo moverse las agujas del reloj mucho más rápido de lo habitual. Noto cómo la vida se me pasa y hasta ahora no he hecho nada por vivirla. Llevo años queriendo cambiar esto que me ha tocado vivir, pero nunca me he atrevido. Quiero huir de aquí y empezar una nueva vida. Una vida donde me sienta realizada como persona, como mujer. Una vida en la que mi marido no pueda maltratarme.

Me froto las manos con nerviosismo mientras me muerdo compulsivamente el labio inferior. Un nudo en mi estómago me tiene bloqueada. Pienso en él y entristezco. Todavía le quiero. A pesar de sus palizas. A pesar de sus gritos. A pesar de sus vejaciones. Le quiero. Esto es lo que me hace siempre recular, no denunciar. Quiero al hombre con el que me casé, sin embargo, no quiero al hombre que me maltrata. Desafortunadamente son dos personas en un mismo cuerpo. Mi marido el maltratador ha ido apoderándose cada vez más del hombre al que yo quería. Apenas queda ya una pizca de él. Intenté que volviera su antiguo ser. Lo intenté por todos los medios, pero siempre me fue imposible. Mi marido, aquel hombre al que yo tanto he querido, ya no está. Ya no queda nada de él.

Me miro en el espejo y palidezco. El moratón de mi pómulo está más hinchado que ayer. Busco rápidamente mi kit de maquillaje para disimularlo. Consigo ocultar el color pero con el hinchazón poco puedo hacer. Me levanto la camiseta para ver cómo va la costilla. Me duele bastante. Quizás me la haya roto, pero no puedo volver a presentarme en el médico con otra excusa. Puedo aguantar el dolor. En cambio, el dolor más intenso que sigue emanado de mi alma es el que no consigo calmar.

Termino de maquillarme e intento peinar mi corto cabello. Cuando era joven tenía una larga y espesa melena morena. Era la envidia de mis amigas. Hace años tuve que cortármela para que mi marido no tirara más de ella. Me aliso las arrugas de mi camiseta con las manos. Son las únicas caricias que ha recibido mi cuerpo en años. Me vuelvo a mirar por última vez en el espejo de lo que hasta hoy ha sido el recibidor de mi casa. Estoy lista. Me pongo la chaqueta con cuidado y agarro con fuerza mi maleta.

una mujer nueva

No tengo a dónde ir. Tampoco tengo dinero ni amigas a las que acudir. Hace tiempo que dejé de salir con ellas por temor a los celos de él. Pero ya no tengo miedo. Hoy soy una mujer nueva. Hoy soy una mujer fuerte y valiente. Salgo con decisión de mi casa. Voy directa a una de las pocas cabinas telefónicas que quedan en la ciudad. Utilizo el único euro que considero mío y llamo al teléfono contra el maltrato a la mujer. Allí me ayudarán, lo sé. Hoy empiezo una nueva vida.

Si conoces a alguna mujer en esta situación, no lo dudes y ayúdale. Llama al 016

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