Historias bajo tierra

Levanto la vista de mi móvil y echo un vistazo al vagón de metro. Gente dispar a mi alrededor, cada uno con sus propios problemas y preocupaciones. Gente
educada y gente maleducada. Gente que va a trabajar, gente que va a estudiar, gente que pide limosna. Gente que empuja y gente que deja pasar. Gente con más perfume de la cuenta y gente con falta de desodorante. Gente que canta la música que sale de sus auriculares. Gente que se abanica encima de ti cuando no te apetece en absoluto que te abaniquen ¡¡como la señora que tengo ahora mismo a mi lado!!

Historias bajo tierra

Bajo tierra de las grandes ciudades existe todo un mundo que se mueve con rapidez cada día. Muchos de nosotros formamos parte de él. Pero no lo vemos. Estamos absortos en nuestro propio mundo interior. Algunos leen. Otros chatean por sus móviles. Otros duermen y se despiertan inexplicablemente justo al llegar a su parada. Otros, los más afortunados, entablan conversación con la persona que tienen al lado. Yo escribo. Escribo pensando en la gente que me rodea. A veces me imagino la vida de mis compañeros de viaje. Creo mi propio mundo para ellos. El chico de mi izquierda, gordito y con gafas, juega en su móvil a un juego que no logro entender. Lo sitúo en otro lugar. En el instituto. Sus compañeras de clase se ríen de su aspecto y sus compañeros se aprovechan de él. Solo le hablan cuando necesitan los apuntes de clase. Y él se centra en su mundo interior. En sus videojuegos, donde adquiere otro rol y se convierte en el héroe de la batalla. Pero sin darse cuenta, él ya es un héroe. Es un héroe porque no le afectan las opiniones de los demás. Sabe que algún día trabajará como creador de videojuegos y entonces será él quien se ría de sus antiguos compañeros. De pronto me fijo en la chica que hay sentada frente a él. Le mira con ojos dulces y le sonrie. Él levanta la vista por un momento y cruzan sus miradas. El chico de los videojuegos descubre un asiento vacío junto a la chica. Se levanta y toma asiento junto a ella. Se dan la mano y se besan. Entonces lo entiendo. Son pareja y son felices. Sonrío. Es hora de bajar del metro. Es hora de volver a la realidad.

 

 

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