El poder de las palabras

Una sola frase puede hacer cambiar tu vida. Un “te quiero”, un “¿quieres casarte conmigo?”, un “te contratamos”. Frases que dicen mucho con muy pocas palabras. Y es que el poder de la palabra es mucho más fuerte de lo que pensamos. A veces a bien, a veces a mal.

Somos poderosos con las frases que decimos. Podemos hacer feliz a alguien o podemos destrozarle su mundo. Un “estás despedido”, un “ya no quiero seguir contigo”. Hay frases que irremediablemente nos vemos obligados a decir. Otras, sin embargo, las decimos sin pensar. Sin pensar en las consecuencias. Sin pensar en el daño. Un “no seas tan crío”, un “vas vestida como una cualquiera”, un “no sirves para esto”. Hablo de los maltratadores de la palabra. A veces tienen la suerte de tener un interlocutor fuerte de mente que simplemente deja que las palabras se las lleve el viento. Otras veces, los maltratadores de la palabra interactúan con mentes sensibles. No digo débiles, digo sensibles. Mentes que se ven afectadas por las palabras de los demás. Un “eres de lo que no hay” puede ser interpretado de muchas maneras según quien sea el receptor. Somos dueños de nuestras palabras y dueños también de lo que supone decirlas. Un segundo en nuestros labios, una eternidad en la mente de nuestro interlocutor.

Todos tenemos grabadas a fuego en nuestras mentes alguna frase que nos ha marcado de por vida. Quizás para el que la dijo, fue una frase sin importancia. Pero para el otro no. Aunque no queramos, se quedan con nosotros para siempre.

el poder de las palabrasHemos de medir nuestras palabras. Crear un filtro en nuestras mentes. No un filtro llamado censura, sino un filtro llamado conciencia. Esa que nos permite darnos cuenta de los efectos que tiene lo que decimos a otras personas. Ésa, la conciencia, puede ser incluso más fuerte que las palabras. Porque si la usamos, haremos menos daño a nuestros amigos, familiares, compañeros de trabajo o de piso, vecinos o simplemente desconocidos. Podemos decir lo mismo de diversas formas. Utilicemos nuestra conciencia para utilizar la mejor manera. Seamos cuidadosos con nuestras palabras y evitaremos el sufrimiento de muchos. Porque con un simple silbidito a Pepito Grillo podremos hacer más felices a quienes nos rodean.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s