Elige tu propia aventura

Llevo dos horas conduciendo por un camino sin asfaltar. Estoy perdida. El móvil sin cobertura y ningún GPS que me oriente. Empieza a hacer frío y tengo hambre. Hace dos horas estaba en medio de un atasco en una gran autopista que me llevaría a casa. Pero vi a lo lejos una salida próxima que me sacaría de ese atasco. Cientos de coches avanzaban lentamente por la autopista dirigiéndose al centro de la ciudad. Todavía quedaba mucho camino por recorrer y yo sabía que a diez por hora no llegaría al cumpleaños de mi mejor amiga. Después de meditarlo, decidí dirigirme a aquella salida desconocida. Es una buena elección, pensé. Pero no fue así.

Ahora me encuentro en medio de la nada. Este camino no me lleva a la ciudad y cuanto más avanzo, más cuenta me doy. El enfado que tenía al principio, ahora se ha convertido en preocupación. Y ya ni siquiera me preocupa llegar tarde a la cena. Me preocupa no poder salir de aquí. Vislumbro unas luces rosas de neón al final del camino. Tiene toda la pinta de ser un prostíbulo, pero ahora mismo cualquier cosa me vale para pararme y preguntar dónde estoy. Al llegar, una mujer con exceso de maquillaje me informa sobre mi ubicación. Vaya, me he desviado bastante. Me ofrece un teléfono para poder llamar a mi amiga y yo acepto encantada. Mi amiga me explica que la cena ya ha acabado, que están tomándose las últimas copas y que algunos ya han empezado a irse a sus casas. Decepcionada, le pido disculpas por no haber podido asistir a su cumpleaños. Cuelgo el teléfono y le doy las gracias a la mujer del prostíbulo. Vuelvo a casa enfadada conmigo misma porque en la autopista tomé la decisión equivocada. Ojalá hubiera estado dentro de uno de aquellos libros de “Elige tu propia aventura” para volver atrás y elegir otra opción.

Elige tu propia aventura
Libros “Elige tu propia aventura”

Para los que no los recordéis, “Elige tu propia aventura” eran una serie de libros que, al final de cada capítulo, te dejaban escoger cómo continuar la aventura que estabas leyendo. En función de tu elección, te llevaban a una página u otra. Tú eras el que tomabas decisiones sobre la forma de actuar de los personajes y modificabas la historia a tu gusto. Tengo que reconocer que yo me tiraba más tiempo decidiendo qué opción escoger que leyendo. A veces, cuando no me gustaba la opción que había elegido, simplemente volvía al capítulo anterior y buscaba otra opción que me gustara más. ¿Os imagináis que pudiéramos hacer esto en la vida real?

A veces creemos que hemos tomado una buena decisión y cuando pasa el tiempo nos damos cuenta que nos hemos equivocado, que hemos cometido un error. Sin embargo, otras veces ocurre todo lo contrario. Pensamos que nos hemos precipitado en tomar una decisión, pero cuando pasa el tiempo nos alegramos de haber actuado como lo hicimos en su momento. Toda tu vida puede variar en función del camino que recorras en ella. Nuestras vidas son como aquellos libros de “Elige tu propia aventura”. Se trata de un juego. Pero un juego en el que no podemos volver atrás en nuestras vidas para cambiar nuestras decisiones. ¿Y cómo saber si hemos actuado bien? En el momento en el que tomemos la decisión, no lo sabremos. La respuesta solamente nos la dará el tiempo.

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