Reencuentros que sorprenden

Hay veces que la gente te sorprende gratamente. Cuando vas a encontrarte con personas a las que hace seis años que no ves, haces cábalas sobre cómo será el reencuentro. Sabes que algunos ya se han casado y tienen hijos. Sabes que otros se han ido a vivir fuera y han tenido experiencias que no han vivido contigo. Y también sabes que tú has vivido tus propias experiencias sin ellos. Y es entonces cuando te preguntas ¿Cómo actuarán contigo? ¿Será todo tan distinto que te decepcionará?

Carcabuey
Carcabuey 2014 (Córdoba)

El día que llegué a ese rinconcito de Andalucía donde no había estado desde hacía seis años, estaba nerviosa. Nerviosa porque no sabía con qué o quién me iba a encontrar. Era un viernes soleado. De esos días de primavera que de pronto hace más calor del que debiera y te tiras todo el día aguantando la chaqueta en la mano. El pueblo entero había salido de sus casas. Llegué en medio de la procesión del Viernes Santo, así que no tenía dudas que me reencontraría con todos en el momento en el que pusiera un pie en la calle. Y así fue.

Antes de verles, me planteé cómo debía actuar con ellos. ¿Actuaba en plan amigos como si aquí no hubiese pasado el tiempo o en plan distante porque el tiempo sí ha pasado y ya no es lo mismo? Decidí optar por lo que me saliera de corazón. Y lo que me salió fue la primera opción: actuar con ellos como mis amigos que son. Y menos mal que lo hice así, porque ellos actuaron conmigo de la misma manera.

Estuve toda la mañana y parte de la tarde saludando a caras conocidas. Y para mi sorpresa, esas caras eran mucho más conocidas de lo que recordaba. Todos y cada uno de mis amigos seguían siendo ellos mismos, tal y como mantenía yo en mis recuerdos. Aquellos veinteañeros con los que tanto me llegué a divertir, se habían convertido en unos treintañeros con diferentes vidas, diferentes proyectos, diferentes sueños, pero con su esencia de siempre.

Cuando cayó la noche, nos fuimos al bar de siempre. Mis amigas y yo, esta vez rodeadas de nuestras parejas, nos sentamos a una mesa a ponernos al día. Estábamos tan emocionadas, que no nos dejábamos hablar las unas a las otras. Los temas de conversación eran muy distintos a los de antaño. Una de ellas no sabía si lo que le viene en camino es niño o niña, aunque todos estamos convencidos que es niña. Otra de ellas me contó que tuvo que dejar de lado el trabajo de sus sueños (ser actriz) para dedicarse a una profesión “más realista”. Otra de ellas, me explicaba que había dejado Granada y había vuelvo a vivir al pueblo porque no encontraba trabajo de lo suyo. Los temas de conversación eran muy distintos, pero nosotras no. Nosotras seguíamos siendo las mismas. Y cuando te mantienes fiel a tu forma de ser, a tu carácter, aquellas personas que hace años fueron tus amigos, lo siguen siendo porque, precisamente lo que les gustó de ti, fue tu esencia.

CarcabueyFueron pasando los días y, aunque fueron pocos, el tiempo que pasamos juntos fue intenso. Me quedo con la sensación de haber viajado al pasado, donde una Cristina de 15 años se subía en las atracciones de la feria con sus amigos sin que le importase el mañana, sin que le preocupase su futuro, simplemente disfrutando de la vida. Y me quedo con el recuerdo de una panda de treintañeros que todavía tienen ganas de subirse a las tantas de la noche en una atracción de feria para recordar su adolescencia y divertirse con sus amigos. Porque cuando mantienes tu esencia, todo sigue igual por muchos años que pasen.

 

 

 

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