Segundas oportunidades

Ser solterona es algo difícil de llevar. Hace ya dos años que su novio de toda la vida le dejó por una rubia despampanante. El primer año fue duro, por aquello de la fase de adaptación y aceptación. A partir del segundo año fue mejorando. Ya no se acordaba tanto de él, pero se sentía muy sola. Todas sus amigas se han ido casando y algunas incluso ya tienen hijos. Y ella compuesta y sin novio. Compuesta y sin novio hasta hace un mes que empezó a salir con el mayor imbécil que puede haber sobre la faz de la tierra. Resulta que no le deja salir con sus amigas. Tampoco le gusta que se ponga esa minifalda que a ella tanto le gusta. Que enseña mucho, dice. ¡Qué cruz! Nunca había tenido que lidiar con una pareja tan celosa. Como ya no aguanta más esta situación, ha decidido cortar con él.

Se presenta en la cafetería donde le ha citado, antes de la hora. Elige un sitio neutral para que sea más fácil para los dos. Cuando le ve entrar por la puerta le entra una especie de sarpullido. Quiere acabar con esto cuanto antes.

– El tío de la mesa de al lado te mira mucho, ¿no? -Le dice mientras le da un beso.
– ¿Y a ti qué más te da? -Una sola frase y ya se ha puesto furiosa con él.
– Bueno, si tu blusa no se transparentara tanto, seguramente ni se habría fijado en ti. -Le dice mientras toma asiento.
– Vamos a ver -Suspira intentando centrarse en lo que ha venido a hacer -Te he citado aquí porque tenemos que hablar.
-Tenemos que hablar… Típica frase que no trae nada bueno. -Se tensa.
-No, no trae nada bueno. En realidad quien no me aporta nada bueno eres tú a mi. Desde que estoy contigo no tengo absolutamente nada de libertad. Creía que tener una relación me aportaría cosas buenas y que podría seguir siendo yo misma, pero contigo me siento atada. Me quitas toda mi libertad y eso no es lo que quiero en mi vida.

Buff, ya está, ya lo ha soltado. Después de una hora explicándole su punto de vista, terminan teniendo una ruptura cordial. Ahora vuelve a estar sola. Pero esta vez es distinto, esta vez está sola porque quiere. Porque sus principios son muy valiosos y ese novio no le deja ser ella misma. Si ese novio le quita toda su libertad, no le quiere en absoluto a su lado. Ya vendrá otro que no le corte las alas y le deje ser quien quiere ser. Y si no viene, no pasa nada. Al menos ahora la vida le ha dado una segunda oportunidad para que disfrute de su soledad.

Segundas oportunidades
Volvamos a partir de cero

Hay veces que la vida te pone a prueba y cuando ve que no la has superado, te da una segunda oportunidad sin ni siquiera habérselo pedido. Te da la opción de volver a partir de cero, pero esta vez con un aprendizaje adquirido. La chica de esta historia no valoraba su soledad hasta que la perdió. Hay veces que la vida te lo pone un poquito peor para que valores lo que antes tenías. Y solamente cuando eso pasa, es cuando entiendes que hay que disfrutar de cada momento que se te brinda. A mí me ha pasado algo similar. No disfruté de mi tiempo de desempleada porque estaba nerviosa por encontrar rápidamente un trabajo. Ahora entiendo qué es lo que me perdí durante mi estancia sin trabajo. Ahora sé afrontar una situación como esa con más madurez. Ahora vuelvo a estar desempleada. Ahora estoy tranquila. Ahora estoy dispuesta a disfrutar de mi día a día sin agobios. Porque una segunda oportunidad no sirve de nada si no se aprende de la primera. Eso sí, sigo teniendo claro que no pienso acomodarme en esta situación. La búsqueda de trabajo continúa.

Anuncios

2 Comments

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s