Conócete a ti mismo

Los primeros rayos de sol de primavera entran por mi ventana. Desde mi cama me hago la remolona. No tengo que ir a trabajar, así que no tengo prisa en levantarme. Cuando por fin recobro el conocimiento, lo recuerdo. Me voy de vacaciones. Es hora de ir a tomar un avión que me lleve a mi destino. Miro la hora en mi móvil que descansa en la mesita de noche y entonces pego un brinco de la cama. Llego tarde. Muy tarde. Son las nueve y media y el vuelo sale a las diez y media. Tengo una hora para plantarme en el aeropuerto. Suerte que estoy al lado. Por un momento pienso en abandonar y perder el vuelo, pero mi instinto me dice que si me doy prisa llegaré a tiempo.

Me levanto como un rayo, me ducho, tomo un café rápido y voy en busca de mi maleta. El mundo se viene abajo cuando veo que anoche me olvidé de hacer el equipaje. No tengo tiempo, así que decido meter en la maleta lo primero que pillo. Algunas camisetas de manga corta por si hace calor. Algunas chaquetas finas por si refresca. Un par de vaqueros, unas botas que peguen con todo, ropa interior, el cepillo de dientes y mi plancha para el pelo. En mi mente han pasado solo cinco minutos, pero cuando vuelvo a consultar el reloj, veo que ya son las diez y veinte. Tengo cinco minutos para llegar al aeropuerto y otros cinco para embarcar.

Salgo disparada de casa y llego a la parada de autobuses dispuesta a subirme en el primer bus que me lleve al aeropuerto. A mi lado, una señora me informa que mi autobús ya se ha ido. Tic tac tic tac. El tiempo corre muy deprisa. Decido tomar un taxi. El taxista me informa que la puerta central del aeropuerto está cerrada y debo entrar por la puerta de los trabajadores. No importa. Hace años trabajaba en el aeropuerto y me lo conozco como la palma de mi mano. Corro a toda prisa con mi maleta por los patios internos del aeropuerto. Cuando por fin estoy a punto de entrar, lo recuerdo. Me he dejado el pasaporte en casa. Ya es hora de embarcar. También es hora de despertar. Miro la hora en mi móvil que descansa en la mesita de noche y veo que vuelven a ser las nueve y media. Entonces lo recuerdo. Solamente es un sueño y no debo ir a tomar ningún avión. Vuelvo a estar en casa.

conocete a ti mismo¿Sois de los que recordáis vuestros sueños? ¿Tenéis sueños absurdos? Hay personas que son más conscientes y se les quedan más latentes y sin embargo hay otras que ni siquiera se acuerdan. Pero soñar, soñamos todos, que conste. Todos los sueños tienen un significado, no los tenemos porque sí. La verdad es que leo bastante sobre su interpretación. Os hablo de la interpretación psicológica, no la espiritual. No me vale aquello de “si sueñas que se te caen los dientes, le das diez años de vida a alguien”. Yo soy más de “si sueñas que subes unas escaleras, es que estás afrontando los cambios en tu vida con positivismo”. Los que me conocen, saben que siempre ando explicando lo que sueño cada día. Soy muy peliculera por la noche, para qué negarlo. El caso es que desde que estoy desempleada, el escenario de mis sueños muy a menudo es el de mi antiguo trabajo. Está claro que mi subconsciente todavía no ha querido aceptar que ya no estoy allí. Es como si todavía no me lo creyera. De momento estamos en ese punto. Solamente han pasado dos meses, así que supongo que me iré haciendo a la idea poco a poco y mi antiguo trabajo se irá desvaneciendo de mis historias nocturnas.

Os aconsejo que leáis un poco acerca del significado de vuestros sueños porque os puede ayudar mucho a entenderos a vosotros mismos. Fijaos en lo que soñáis. Es la mejor manera de escuchar a vuestro subconsciente. Una vez conocéis la base de vuestros sueños, podéis comprender muchas cosas que en vuestro día a día no llegáis a entender. O quizás sí, pero no le habéis prestado atención. En nuestro subconsciente hay mucha información valiosa. Hacedme caso y leed sobre el tema. ¡Os aseguro que lo agradeceréis!

Aquí os dejo mi recomendación. Una guía que siempre leo: Comprender y usar los sueños. Armando Carranza

¡Espero que os sirva de ayuda!

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2 Comments

  1. Creo que soñar es muy sano. Ayuda a la mente a ordenar sus ideas, para que funcione mejor, tanto a nivel cognitivo como emocional.
    Los sueños son reflejo de nuestras vivencias, pero tampoco hay que obsesionarse si no se entienden algunos. Algunos son un tanto absurdos jeje.
    Muy buen post 😉

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