Y tú… ¿a qué te dedicas?

¿Vosotros también analizáis a las personas con las que os encontráis por la calle, en el metro, etc? Yo siempre he sido muy dada a analizar a la gente con la que me cruzo. Que si éste tiene pinta de ser comercial, que si ésta otra tiene toda la cara de ser una madraza, etc. He llegado incluso a creer que el que tengo a mi lado es un terrorista. Os pongo en situación:

Estoy en un avión camino a Nueva York con mi querido señor esposo. Estamos sentados en la parte izquierda del avión. Una fila delante nuestro, en los asientos centrales, salida de emergencia, se sienta un hombre de grandes dimensiones. Reparamos en él porque vemos que el pobre hombre tiene problemas de espacio. La bandeja de la comida se le queda incrustada entre sus piernas y su barriga. El señor tiene tan mala suerte que se le cae el tenedor al suelo y tiene que avisar a una azafata para que se lo recoja porque sus dimensiones no le permiten tener la movilidad suficiente como para recogerlo él mismo. Hasta ahí, todo normal. La existencia de ese hombre nos llama la atención por sus dimensiones. Simple y llanamente.

Y tú... ¿a qué te dedicas?Horas después, mi querido señor esposo se queda totalmente dormido. Al no tener a nadie con quien hablar y estar aburrida como una ostra, vuelvo a reparar la atención en el hombre de las grandes dimensiones. Le miro fijamente y empiezo a imaginarme su vida. Viaja solo. ¿Tendrá familia en Nueva York y va a hacerles una visita? ¿Será un viaje de negocios? Me doy cuenta que el hombre lleva un buen rato mirando la pantalla del avión donde se indica en qué punto del recorrido nos encontramos. Pasa mucho rato y veo que no despega la mirada del panel. ¿Qué mira tan fijamente? En la imagen tan solo aparece un avión en medio del Atlántico entre Europa y América. ¿Porqué analiza la posición del avión? Vuelvo a recordar que viaja solo. ¿Será un terrorista? Me quito la idea de la cabeza pensando en lo absurda que me vuelvo cuando estoy aburrida. Justo en el momento en el que el avioncito de la pantalla está perdido en medio de la nada, el hombre levanta la mirada. Mira a la derecha. Mira a la izquierda (me escondo para que no me vea). Mira al frente. Mira atrás. Apaga el monitor. Levanta la bandeja y se incorpora con mucha más agilidad de la que me pensaba que podría tener. Sale al pasillo del avión. Camina dirección a los lavabos y desaparece. Me entra el pánico. ¡Víctor despierta!¡El señor del tenedor es un terrorista! ¡Estamos en medio de la nada y es el momento ideal para poner una bomba y desaparecer sin que nadie sepa nada de nosotros! ¡Vamos a morir todos! Mientras tanto, Víctor, que no se acuerda ni de dónde está, me escucha como puede y… con cara de resignación. ¿Cómo acaba la historia? Pues resulta que el hombre se había incorporado para ir al baño. Volvió a su asiento tranquilamente y se durmió. Nunca sabré porqué miraba tanto la pantalla. Quizás su intención era poner una bomba pero le llamaron en el último momento para que abortara la misión.

Después de esta bonita historia que creía que os contaría en menos palabras, os explico porqué os la cuento. Siempre he analizado a las personas, pero ahora las analizo mucho más de lo habitual. Quizás me estaré volviendo una obsesiva compulsiva, pero desconocido que me encuentro, desconocido que analizo. Y claro, ahora lo primero que pienso es en si tendrá trabajo o no. Y si lo tiene, a qué se dedica. Y es que resulta que hay mucha más gente en edad de trabajar por la calle de la que me esperaba ver. Mi madre dice que cuando ella era joven y se pedía un día de fiesta en su trabajo (por ir al médico, por ejemplo), todo lo que encontraba por la calle eran personas mayores ya jubiladas. Ni un solo joven. Es triste, pero lo que yo me encuentro por la calle dista mucho de lo que se encontraba ella en su juventud. ¿Esto significa que todo joven que veo está desempleado como yo? Quiero pensar que no es así. Quiero pensar que esa persona está de vacaciones, de baja por maternidad, que se ha pedido el día libre para ir al médico o que, simplemente, trabaja desde casa. Espero esta vez no equivocarme con mis suposiciones y que lo que pienso sobre los desconocidos sea verdad. Porque aunque digan que mal de muchos consuelo de tontos, ver tanta gente desempleada por la calle, asusta. Asusta incluso más que el supuesto terrorista del avión.

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2 Comments

  1. Por desgracia, somos muchos en esa situación. Tengo dos carreras y un master,y no me veo recompensada de ninguna manera. Llevo años siguiendo blogs como hobby, y jamás se me pasó por la cabeza tener yo uno, no por nada, es que no tenía tiempo, trabajando y estudiando. Y ahora, el destino me ha llevado a crear uno. Falta de trabajo, y cambio de residencia a un país en el que la barrera lingüística (polaco) es más que evidente…..lo peor que podemos hacer es quedarnos parados en el sentido literal.
    Por cierto, soy psicóloga y paradójicamente contra lo que mucha gente pueda pensar no analizo a las personas que están a mi alrededor,jejeje
    Un beso!

    1. Veo que piensas como yo… Estamos desempleadas, ¡pero no paradas! A mi tampoco se me pasó por la cabeza hacer un blog hasta ahora… ¡y no me arrepiento! Te deseo toda la suerte del mundo y que puedas ejercer la psicología bien pronto. Es una pena que gente válida tenga que ir a buscarse la vida fuera de su país porque aquí no haya ná de ná.

      Besos y ¡gracias por seguirme!

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