En esta vida, hay que echarle morro

En esta vida, hay que echarle morro

Hace unos días, una señora de unos setenta años me abordó por la calle y sin preámbulos me preguntó:
– ¿Te la has hecho tú?
– ¿Perdón? – pregunté estupefacta.
– Que si te la has hecho tú… – me preguntó esta vez señalando mi bufanda.
– No, señora… me la he comprado – Mi cara era un poema.
– ¿Me dejas verla? Por un momento llegué a pensar que la señora me quería robar mi calentita y confortable bufanda gris. Pensé, los jóvenes de hoy día roban Iphones así que las señoras mayores imagino que si tienen que robar algo, robarán bufandas. Pensé que era un poco surrealista lo que me estaba pasando, pero me dejé llevar y me quité la bufanda para enseñársela a la señora. Entonces fue cuando la mujer empezó a explicarme que en sus ratos libres le gustaba hacer bufandas para sus nietas y que le había gustado mucho el trenzado que tenía la mía. Una vez analizada, me devolvió mi bufanda, me dio las gracias y se marchó.

Días después, haciendo cola en una tienda de ropa, un hombre de unos cuarenta y cinco años me dijo:
– ¿Puedo?
Pensé que el hombre quería atravesar la cola, así que me aparté para dejarle pasar.
– No, no… que si puedo.
No entendía nada… ¿Se quería colar? ¿Así… por la cara? El hombre al ver mi cara de pocos amigos, extendió sus brazos y me mostró un bonito vestido.
– Quiero decir… que si puedo probártelo por encima. Es que este vestido es para mi mujer. Es pequeñita como tú y quiero ver si he acertado con la talla.
Aaaaaah vaaaale, ahora lo entiendo. Con mi cara de estupefacción, accedí a hacer por un momento de maniquí, el hombre me tendió el vestido por encima, vio que la talla era la correcta, me dio las gracias y se fue al final de la cola para pagar.

Morro

Si os explico estas historias no es para que veáis que soy propensa a que me pasen cosas raras por la calle. Os lo explico para que veáis que cuando uno le echa morro a la vida, consigue el objetivo que anda buscando. La señora mayor pudo hacerle a sus nietas la bufanda que quería y el hombre se fue contento porque había acertado con la talla de su mujer. Mi objetivo principal ahora mismo es encontrar trabajo. Y como yo, muchísima gente más. ¿Qué me hace a mí especial? ¿Qué puedo hacer yo para sobresalir por encima de los demás candidatos? Pues mi actitud. Queridos amigos desempleados, no basta con echar curriculums desde el sofá de casa. Hay que actuar, ser más proactivo. Llamad a esa empresa donde os morís por trabajar aunque ahora no busquen a nadie, presentaros allí si hace falta. Haced todo lo que está en vuestras manos para conseguir el trabajo que deseáis, la bufanda gris o el vestido perfecto. Esto vale para todos. Si queréis cumplir un objetivo, ¡echadle morro a la vida!

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6 Comments

  1. 100% de acuerdo contigo Cris! Lo dice el gran Churchill:
    A pessimist sees a difficulty in every opportunity.
    An optimist sees the opportunity in every difficulty!

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